Feng Shui significa literalmente “viento y agua” y es una expresión que nos relaciona inmediatamente con la naturaleza. Integra armoniosamente la energía del entorno natural al ser humano.
El Feng Shui es una técnica que ayuda a detectar las propiedades del entorno y de la energía de los objetos, elementos naturales y las personas.
Cuando hablamos de esta técnica, hablamos de entorno físico, o sea no sólo el espacio arquitectónico, sino también toda la variedad de objetos que integran el equipamiento general de un espacio habitado.
La decoración produce efectos verdaderamente beneficiosos, o absolutamente nocivos.
Los colores cumplen una función fundamental por la energía vibracional que ellos transmiten.
A través de un minucioso estudio y análisis de un espacio vivencial se puede lograr un sano equilibrio tanto físico como psíquico.
Es una ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos especialmente el hombre y las energías emanadas de la tierra. La geobiología nos enseña que el lugar donde vivimos, dormimos, o trabajamos tiene una gran incidencia sobre nuestra salud. Nos muestra la forma de evitar las zonas malsanas y también a buscar las benéficas.
Por eso a la geobiología se la denominó “medicina del hábitat” por la importancia que le da a los materiales de construcción y a su correcta ubicación.
Varias redes energéticas nocivas cubren toda la superficie de la tierra, afectando tanto la salud física, como psíquica del hombre.
Contamos con varios instrumentos muy sensibles para detectar y analizar dichas redes. Siempre hay curas para neutralizar dichos campos energéticos.
Es la capacidad de sentir y percibir las radiaciones que emite toda la creación. La radiestesia detecta, cualifica y mide todo el espectro de las radiaciones correspondiente al cosmos. Los instrumentos radiestesicos: péndulo, varillas y horqueta logran sentir fisicamente las radiaciones, pero hay otra radiestesia, donde predomina lo mental en el trabajo de los psíquicos.
